www.capitaledomex.com.mx

#HerenciadelMéxicoAntiguo Los niños del México Antiguo

Carlos G. Alviso López
 

Las remembranzas entre los pueblos prehispánicos con respecto a la infancia de niñas y niños, ha dejado un legado ancestral, cuyas costumbres y en ciertos casos, algunas tradiciones, aún se dejan ver en la cotidianidad del México moderno. Los contrastes que existen entre la evolución social de antaño a lo que hoy se vive en […]


Las remembranzas entre los pueblos prehispánicos con respecto a la infancia de niñas y niños, ha dejado un legado ancestral, cuyas costumbres y en ciertos casos, algunas tradiciones, aún se dejan ver en la cotidianidad del México moderno.

Los contrastes que existen entre la evolución social de antaño a lo que hoy se vive en cuanto a la educación de los infantes, es abismal, pero encontramos algunas peculiaridades que se conservan después de siglos y siglos de cambios.

Los mexicas estaban muy seguros de que la infancia era el pilar de la preparación de mujeres y hombres futuros, estaban ciertos a que si vivían una niñez tranquila, en un seno familiar unido, serían personas de bien, lo cual, actualmente coincide con lo que vivimos.

Más allá de una discusión de si era o no limitativo o discriminatorio para los antiguos, las mujeres se les consideraba como eje rector de los hogares, más no para sus labores propias, eran ellas las que mantenían unidos a los miembros de la familia.

En la cosmovisión mexica, a la mujer se le preparaba desde niña para afrontar esta responsabilidad, enseñándoles tejido, cocina, pero también acercándolas a las deidades del sustento y la fertilidad como Tlaltecutli, Tláloc o Xipe Totec, ya que se les consideraba con la misma importancia que tiene el corazón en el cuerpo.

En cuanto a los hombres, se les preparaba, según su estatus dentro de la sociedad, algunos para ser guerreros águila o jaguar, otros para el servicio público y una minoría para ser gobernantes de sus pueblos.

Había instituciones educativas bien estructuradas, como el Calmécac, donde adiestraban a sacerdotes y gobernantes, niños que pertenecían a la élite noble, y por otro lado, él Telpochcalli en donde entrenaban a hábiles guerreros a manejar las armas y el arte de la guerra.

Hasta nuestros días, la niñez es la columna vertebral de lo que seremos en etapa adulta, seguimos cuidando la nobleza de los infantes y su cándida ternura que desde remotos ayeres es una herencia más del México antiguo.