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Especial

Zacatecas, entre minas y callejones

La zona arqueológica La Quemada, museos, turismo extremo con recorridos en cuatrimoto para visitar minas abandonadas, una tirolesa en el cerro de la Bufa, gastronomía, y callejoneadas con música de banda, son algunas razones para visitar Zacatecas.
Según autoridades de turismo, cerca de un millón 350 mil personas han visitado al estado este 2017, esta cifra representó cinco por ciento de incremento en número de visitantes a la zona conurbada, en comparación con 2016.
La mayoría fue turismo nacional, sobre todo de 10 estados de la República, y sólo cinco por ciento fueron visitantes internacionales.
Diferente a otras ruinas, La Quemada no ofrece el clásico espectáculo de luz y sonido en las noches, por el contrario, permite observar con tranquilidad y en silencio la bóveda celeste con una amplia explicación sobre las estrellas y planetas.
Así, el salón de las columnas espera al visitante con antifaces para dormir, colchonetas y telescopios.
Cuando los guías lo consideran necesario, piden al turista acostarse en las colchonetas y ponerse los antifaces en ese lugar, cuando empieza a escucharse música prehispánica y el sonido del palo de lluvia; después vuelve el silencio y el guía pide que se destapen los ojos.
El escenario más espectacular se abre ante la vista del visitante, cientos de estrellas titilan maravillosas. Los guías –ataviados con la vestimenta tradicional de sus antepasados– explican al turista lo importante de estas ruinas, que algunos asocian con Chicomoztoc y otros aseguran que habría recibido gran influencia de Teotihuacán. Las excavaciones arqueológicas realizadas durante los años 80 revelaron que La Quemada se desarrolló entre 300 y 1200 d. C.
Zacatecas también ofrece un importante acervo cultural y es considerado uno de los estados con mayor número de museos por habitante.
Uno de los museos que la gente recorre con singular interés es el dedicado a Rafael Coronel, donde se exhibe su colección de máscaras, de las que se estima existen más de cinco mil en la sala denominada El Rostro de México.
También –para quienes gustan del ecoturismo extremo– está la tirolesa que se encuentra en el cerro de la Bufa, donde niños y adultos disfrutan sin descanso.
No puedes visitar la entidad zacatecana sin dejar de probar sus platillos tradicionales, como el asado de boda, las enchiladas zacatecanas, la birria, el taco envenenado, las tostadas de jerez, la carne deshebrada y los clásicos dulces de guayaba.
Durante el trayecto por carretera se observa un poblado que vivió el auge por la explotación de sus minas, hasta que llegó a ser considerado un pueblo fantasma por el abandono en que se le mantuvo durante muchos años.
En la actualidad, el pueblo de Mineral de Pozos está resurgiendo gracias a sus ruinas mineras y gastronomía, que obligan al turista a realizar una parada obligada.
Su historia podría empezar como los clásicos cuentos: “Había una vez… una ciudad llamada Porfirio Díaz”, y así fue, gracias al esplendor que llegó a tener cuando en sus tierras fueron encontradas las minas más ricas de la región.

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