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Trucheros, oficio con buen sabor

La cría de la trucha es una verdadera pasión para un gran número de personas, más allá de que representa una actividad económica y desconocida para la mayoría de la gente.
La pasión incluye a campesinos, promotores de gobierno, grandes y pequeños empresarios e investigadores de todos los niveles.
Los “trucheros”, o truticultores como se les conoce en lenguaje coloquial, desarrollan el cultivo de estos peces: los incuban, alimentan, seleccionan y curan.
Además las transportan vivas a lugares tan lejanos como Nuevo León o la sierra de Chihuahua.
La Comisión Nacional de Pesca y Acuacultura (Conapesca) destacó que a nivel nacional, la producción acuícola de trucha es una de las más importantes del país por las 19 mil 118 toneladas generadas al año, lo cual tiene un valor de 876 millones de pesos.
En ese contexto, afirmó que la producción acuícola de trucha en México impacta positivamente en la economía de familias rurales de 19 entidades a lo largo del país; esto se produce gracias al apoyo destinado a los productores y debido a la activación de nuevas tecnologías.
En un comunicado, destacó que esta actividad también fomenta favorablemente el desarrollo de las comunidades rurales donde se asientan las granjas acuícolas, principalmente en los estados de México, Puebla, Veracruz y Tamaulipas, entre otros.
Como ejemplo de ello, refirió el Centro Acuícola “El Pedregal”, ubicado en Texcaltitlán, Estado de México, que, con el apoyo de la Conapesca, desarrolla diversos proyectos en la materia, siendo actualmente uno de los mejor equipados con tecnología de punta del país.
Al respecto, Salvador Escalante Coronel, director de proyectos especiales de ese centro acuícola, afirmó que en ese lugar se registra una producción de 70 toneladas anuales de trucha para atender la demanda del mercado, donde ya incursionan restaurantes, cadenas comerciales y otros puntos de distribución de la entidad mexiquense.
Explicó que en la granja de acuacultura opera un sistema de nanoburbujas de oxígeno, lo último en tecnología, que mantiene el hábitat de la trucha activo para propiciar un mejor desarrollo de esta especie.
Asimismo, subrayó que las instalaciones tienen un sistema de filtración física, química y biológica, que evita la presencia de enfermedades infecciosas para el buen desarrollo del producto.
Finalmente, resaltó que con el desperdicio que se genera durante el crecimiento y procesamiento de la trucha, se elabora composta orgánica para la producción de lechuga “kale”, rica en nutrientes de gran beneficio para los consumidores.

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