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Especial

Tratamiento sobre cuatro patas

La terapia con caballos no es nueva; es más, se remonta a la Grecia antigua, donde se ocupaba como método para prevenir y curar dolencias, tanto corporales como mentales.
Actualmente, se practica en lugares especializados, con profesionales que, además de con tar con una base ecuestre, deben tener conocimientos en fisioterapia, psicología y pedagogía, ya que varía de acuerdo a la capacidad motora e intelectual de cada paciente.
De acuerdo con algunos casos, cientos de menores con alguna discapacidad han mostrado mejoría significativa en su desarrollo gracias a las unidades de equinoterapia.
Así lo testimonia una familia de San Cristóbal Huichochitlán, en el Estado de México, después de dos años de terapia, donde Lupita mejoró sorprendentemente gracias al contacto con la yegua “Pelusa”.
La yegua con temperamento dócil y tranquilo se convirtió en su compañera de recuperación y ha mejorado su salud, completado su rehabilitación y elevado su calidad de vida.
“Mi niña tiene retraso psicomotor; de la Unidad de Rehabilitación e Integración Social (URIS) me mandaron para acá, para equinoterapia, porque ella no caminaba; a seis meses de terapia observamos avances, ya se podía sostener sola; continuamos con su tratamiento, y ahora ya camina”.
“Los jinetes y todos los que nos atienden, son muy amables; doy las gracias por todo lo que han hecho por mí y por mi hija”, expresó Delfina Flores Hernández, madre de la menor.
Algunos jinetes terapeutas están certificados por el Comité Olímpico Mexicano (COM), la Asociación Nacional Ecuestre, el Pentatlón Deportivo Militarizado Universitario y el Instituto Nacional de Psiquiatría, conforman la pieza clave para el avance de los pequeños pacientes que asisten a esta unidad de equinoterapia.
Pacientes diagnosticados con parálisis cerebral, retraso psicomotor, esclerosis múltiple, síndrome de Down, Parkinson, microcefalia, hidrocefalia, autismo o problemas de lenguaje, reciben terapias en la Unidad Municipal de Equinoterapia.
Entre los beneficios físicos que ofrece esta alternativa, destacan: la mejora del equilibrio, control de la postura, fortalecimiento del tono muscular, coordinación neuromotora y orientación, ya que incrementa la percepción del esquema corporal.
En el aspecto psicológico aumenta su autoestima, estimula la atención y la concentración, desarrolla el autocontrol, ayuda a la comunicación y el lenguaje, disminuye la ansiedad y propicia nuevos aprendizajes.
Entre los valores conformados: el respeto por los demás y la naturaleza, no sólo para el paciente sino para los propios familiares y el entorno, puesto que la ayuda en el estado de ánimo, sobre todo en el caso de los menores, representa una fuente motivadora.
La equinoterapia es considerada un tratamiento integral que beneficia directamente el desarrollo cognitivo, físico y emocional para niños y adultos con capacidades reducidas o diferentes. Se trata de una herramienta muy útil que ayuda a mejorar la calidad de vida tanto para niños y adolescentes con necesidades especiales, como para sus propios padres; ya que refuerza la autonomía y ayuda a desenvolverse de mejor manera en su entorno.

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