Capital Estado de México

Especial

#ladies y #lords herramientas de odio

Una señora reclama a su trabajadora doméstica que se haya robado un chile en nogada: “¡Es un robo!”, exclama indignada. La empleada se defiende al decir que se lo llevaba a su hijo (de 20 años).
El hecho hubiera pasado desapercibido, si no fuera porque la propia señora subió a su cuenta de Facebook un video –tomado por su esposo– en el que se registra todo el hecho.
Adriana, una mujer de entre los 55 o 60 años de edad, que aún pasa por el duelo de la pérdida de su hija –víctima del cáncer–, dejó de ser Adriana para convertirse en #LadyChiles.
Aquel video por el que obtuvo el célebre mote de #LadyChiles duró tres minutos y medio, pero el daño a su reputación fue más duradero.
Las #ladies y los #lords constituyen un fenómeno que comenzó a gestarse en 2011, con la aparición de la ex Big Brother Azalea, junto a otras dos mujeres que, en aparente estado de ebriedad, se negaron a realizar la prueba del alcoholímetro; #LadiesDePolanco las llamó Internet.
A este video, siguió el de #GentlemanDeLasLomas, donde el empresario Miguel Sacal Smeke golpea a un empleado del edificio donde vive, ubicado en Bosques de las Lomas.
Y a partir de entonces, las #ladies y los #lords se convirtieron en “una bola de nieve”. La constante: personas sorprendidas en video o imágenes (incluso de conversaciones privadas en WhatsApp) que cometen alguna falta de cortesía o de normatividad, con evidente alarde de prepotencia.
Sin embargo, para los especialistas, la reacción exacerbada contra #ladies y #lords se convirtió en una consecuencia de la desigualdad social y la distribución inequitativa de la riqueza, más que el hecho expuesto en los videos.
“Estamos en una sociedad sumamente violenta, donde los procesos violentos son más atractivos que los pacíficos. Si a esto le sumamos que la primicia se premia en las redes, entendemos por qué las ladys y los gentleman son tan populares”, dice Graciela Mota Botello, especialista en culturas de la participación negociada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
“Las #ladies y los #lords son un síntoma, son la manifestación simbólica de la violencia de clases”, dice Bruno Lutz, especialista en Psicología Social de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Lo anterior está aunado a que la falta de credibilidad en las instituciones –particularmente la de justicia–, incentiva a que los ciudadanos se conviertan en jueces, y las redes sociales, en tribunales públicos.
El anonimato de las redes representa el segundo gran motor para odiar con fervor a #ladies y #lords. “En las redes sociales decimos cosas que no diríamos de frente y nos comportamos de otra manera”, dice Graciela Mota Botello, especialista en erradicación del conflicto de la UNAM y presidenta de la organización ICOMOS México.

Salir de la versión móvil