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El Pinacate,

La Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar cuenta con una variedad de especies vegetales y animales existentes.
En el marco del Día Nacional de la Conservación es preciso recordar que esta zona natural se declaró protegida el 10 de junio de 1993.
Personal de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) informó que en el área se pueden encontrar más de 540 especies de plantas vasculares, 40 especies de mamíferos, 200 de aves, 40 de reptiles, además de encontrar también anfibios y peces de agua dulce, por eso la importancia de su preservación.
En contra de lo que imaginan, es un lugar con abundante vida, donde el hombre actual utiliza el conocimiento y las prácticas empleadas durante milenios por los grupos indígenas que han habitado la región: la tribu tohono o’odham, “gente del desierto”, conocidos como pápagos.
La vegetación comprende principalmente matorrales xerófilos, aunque en algunas áreas restringidas se puede encontrar flora parecida al chaparral, mezquitales asociados a playas y matorrales arborescentes, así como pequeñas extensiones de matorrales halófilos costeros.
Algunas de sus especies animales y vegetales son muy características y endémicas de la región, es decir, que sólo habitan en la zona y no pueden ser encontradas en ninguna otra parte del mundo.
Entre ellas se encuentran los sahuaros, de nombre científico Carnegiea gigantea, los cuales son plantas altas, con tallos cilíndricos, con algunas ramificaciones y con sus espinas ordenadas en columnas.
Las plantas más antiguas de este tipo tienen de 150 a 200 años, debido a su lento crecimiento, además de que su capacidad de retener grandes cantidades de agua les permite florecer cada año.
A pesar de la aridez, la escasa precipitación y las elevadas temperaturas de hasta 52 grados centígrados a la sombra en verano, todos los grupos biológicos de vertebrados superiores se encuentran presentes en el sitio.
Entre los más representativos se encuentra el berrendo sonorense (Antilocapra americana sonorensis), el cual es uno de los mamíferos mejor adaptados a la vida en el desierto y su alimentación consiste en malezas herbáceas la mayor parte del año.
Este mamífero habita principalmente en las llanuras de suelo arenoso y dunas estabilizadas, ubicadas en playa Díaz, y su cacería está prohibida desde 1922, debido a que fue catalogado en peligro de extinción, por la destrucción de su hábitat y su cacería furtiva.
Otra especie importante en la reserva ecológica es el borrego cimarrón, de nombre científico Ovis canadensis mexicana, el cual se alimenta de palo verde, gobernadora y de algunas cactáceas como chollas y sahuaros.
Al igual que otros mamíferos de la región, el agua la obtiene de pozos o tinajas, pues habitan en sitios de gran altitud, así que estos puede ser observado en las sierras graníticas, además de estar bajo protección especial.
La región está marcada por una relativa actividad volcánica reciente, que la ha convertido en un laboratorio de geología a cielo abierto, lo que provoca el interés de investigadores, naturalistas y turistas de todo el mundo.

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