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Mal de temporada

La Secretaría de Salud (SS) no ha emitido una alerta epidemiológica por el síndrome de virus Coxsackie, también conocido como enfermedad de manos, pies y boca, ya que el virus siempre está presente en el ambiente, sobre todo en verano y otoño, y si bien causa malestar general a quien lo padece, no deja secuela alguna.
En entrevista para CAPITALMEDIA, la doctora Carmen Espinosa, infectóloga del Servicio Pediátrico del Hospital General de México de la SS, aseguró que no debe haber alarma por este virus, a pesar de que 30 o 40 por ciento de los niños padecerán la enfermedad que es muy frecuente.
La especialista culpó a las redes sociales por mal informar a la sociedad en general cuando señalan que el Coxsackie es una enfermedad bacteriana, o que ni siquiera existe.
“Se ha dicho que es un virus que ataca el cerebro; que no es un virus, sino un hongo; muchísimas cosas que se están difundiendo en las redes sociales de manera inadecuada”, explicó.
Ante esa situación, la especialista exhortó a los padres de familia a no considerar las redes sociales que en muchas ocasiones exponen información muy amarillista y crean incertidumbre, como en el caso del virus Coxsackie.
La especialista recordó que el Coxsackie afecta sobre todo a menores de cinco años, y se puede propagar por contacto directo, heces fecales y secreciones respiratorias.
A los tres días de haber adquirido el virus, se presentan los síntomas, como son fiebre alta, malestar general, dolor de garganta, úlceras en la boca y salpullido en las extremidades, los cuales se controlan con medicamentos.
La enfermedad desaparece en un periodo de cinco a ocho días a partir de que iniciaron los síntomas, por lo que la doctora Espinosa recomendó el lavado de manos, la utilización de cubiertos individualizados, evitar saludar de beso y el estornudo de etiqueta (con la parte interior del brazo a la altura del codo), reducen el riesgo de transmisión del Coxsackie.
“Puede llegar a ser mortal, pero en casos muy bajos, en virtud de que pueda causar complicaciones como infecciones a nivel del cerebro o neumonía, por ejemplo; pero es en casos muy esporádicos, porque la mayoría de los pacientes pasarán de manera satisfactoria, con evolución clínica adecuada y tendrán una recuperación íntegra”, aseguró.
Por lo general, el virus afecta a niños de 5 a 13 años; aunque a veces, los adolescentes y adultos también pueden contraer esta infección.
El padecimiento se puede contagiar de tres maneras:
Contagio aéreo, particularmente cuando una persona enferma estornuda, tose o se suena la nariz sin cubrirse adecuadamente.
Al tocar la nariz, los ojos o la boca después de tocar algo contaminado con el virus, como un juguete o el pestillo de la puerta. Al tocar las heces o la pus de las ampollas de una persona infectada.
Espinosa aseguró que aún no existe un tratamiento específico más allá del alivio de los síntomas, por lo que se manifestó en contra de suministrar antibióticos, ya que son ineficientes frente a este mal, pues tratan infecciones causadas por bacterias.
“Tenemos que aislar al paciente, tenerlo en reposo en casita, con una semana es suficiente para mantenerlo con sus líquidos, con comida blanda, y únicamente darle tratamiento con analgésicos para disminuir el dolor en la boquita del niño o niña y controlar la fiebre”, explicó.

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