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Indicador Político

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14 de Abril 2016
La CIDH de la OEA, con Icaza por presidencia 2018

Como en política las cosas no siempre salen como se desea, la estrategia de desestabilización política del Estado mexicano que encabeza el activista Emilio Álvarez Icaza podría llevar a una severa crisis de credibilidad de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.

El asunto radica en que ese organismo se ha dedicado menos a defender a las víctimas de abusos de poder del Estado y más a postrar a gobiernos iberoamericanos. En los hechos, la CIDH de la OEA sirve a los intereses de dominación de la geopolítica de la Casa Blanca y ahora es un grupo de poder que sirve a los intereses de Álvarez Icaza por la candidatura presidencial en el 2018.

El caso de los 43 normalistas secuestrados y asesinados en septiembre de 2014 fue un expediente apetitoso políticamente que tomó para sí Álvarez Icaza como secretario ejecutivo de la CIDH. Más que un análisis del asunto, su idea fue la de usarlo como un detonador político adverso al gobierno mexicano priísta.

La estrategia desestabilizadora de Álvarez Icaza fue muy sencilla: ante la desaparición de 43 normalistas, la CIDH enfocó el tema en las consecuencias del suceso: la investigación y dictamen pericial de la PGR, y no en sus causas: la relación de poder entre gobiernos perredistas municipales y estatal con el crimen organizado. Esconder la responsabilidad del PRD en el caso de los 43 le abrió alianzas perredistas.

Enseguida, Álvarez Icaza estableció la bandera de que los estudiantes aparecieran vivos, cuando todos los datos periciales a la mano indican que fueron asesinados por el grupo criminal Guerreros Unidos –como ya lo reconoció el abogado de los 43, Vidulfo Rosales– y que exigir su aparición vivos no sólo es un absurdo sino una crueldad de Álvarez Icaza y la CIDH.

Los hilos que mueven el caso de los 43 de Ayotzinapa comienzan a aparecer: la agenda de derechos humanos para posicionar a Álvarez Icaza en la opinión pública como un defensor social y así colarse a las elecciones presidenciales del 2018 como candidato ciudadano del PRD o hasta como independiente.

Pero se trata del mismo Álvarez Icaza que en 2009 rogó personalmente al entonces gobernador del Estado de México y precandidato seguro del PRI a la presidencia, Enrique Peña Nieto, su apoyo y el del PRI para la presidencia de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, a cambio de una posición flexible hacia los abusos de poder del PRI.

Ahora Alvarez Icaza construye un frente político para su aspiración presidencial, en la que aparecen nuevos hilos de poder: desde su exilio en París huyendo de los expedientes penales por irregularidades en la Línea 12 del Metro, el exjefe de gobierno Marcelo Ebrard Casaubón se ha sumado a los intereses de Álvarez Icaza para el 20178.

Una red política de organizaciones de derechos humanos como grupo de choque político y la presencia del GIEICIDH más allá del 30 de abril serian las acciones de campaña por la candidatura presidencial de Álvarez Icaza. Lo malo es que en esa tarea de política internas electoral participa la CIDH de la OEA ya como organismo político supranacional.

Y como aviso, ese grupo va a abrir un expediente en la Corte Penal Internacional para juzgar a Peña Nieto después de entregar el poder, y más si se produce el milagro y Álvarez Icaza sale electo Presidente de la República.

Política para dummies: La política es el juego de espejos cóncavos en una realidad de espejos convexos.

CARLOS RAMÍREZ

http://indicadorpolitico.mx
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@carlosramirezh