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#Columna7 Cumbre de las Américas

Jorge Álvarez Colín
 

Durante varias semanas el tema de la Cumbre de las Américas atrajo fuertemente la atención de la opinión pública, el presidente buscó protagonismo, señalando la falta de inclusión, sin embargo, lo que se observó es que aquellos países que no fueron invitados nunca dijeron nada, ni siquiera sus cancilleres, por lo que es obvio dos […]


Durante varias semanas el tema de la Cumbre de las Américas atrajo fuertemente la atención de la opinión pública, el presidente buscó protagonismo, señalando la falta de inclusión, sin embargo, lo que se observó es que aquellos países que no fueron invitados nunca dijeron nada, ni siquiera sus cancilleres, por lo que es obvio dos cosas; para ellos la cumbre no es de tanta importancia y la otra es que están conscientes de la postura de Estados Unidos respecto a sus gobiernos, en mi opinión todo fue parte de la propaganda que requería la cumbre dada la falta de credibilidad e interés en ella,  exhibiendo, no a los países sino a sus mandatarios.

Si bien la razón de ser de la cumbre, es la búsqueda del equilibrio frente a problemas económicos, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras, así como la definición de acciones ante desafíos compartidos en la región,  para lo cual se debiera invitar a todos los países de América de no ser así, es ir en contra de su naturaleza, aunque también es cierto que el documento de su conformación no señala si el país anfitrión pueda reservarse el derecho de admisión, lo que tampoco sería la primera vez que sucede, ya en otra cumbre se omitieron a algunos países, pero hay que entender que Estados Unidos, busca el reposicionamiento de su presencia en el continente y de igual manera, esta cumbre le sirve para visualizar públicamente quién está con él.

Los asuntos abordados no tienen nada de novedoso, 18 temas que se convierten una vez más en expresión de buenos deseos y planteamientos de diagnósticos más que conocidos y sustanciados, pronósticos de miedo y preocupación, pero de ocupación y acciones poco o casi nada y todo, porque es una situación de aportar recursos, y ahí es donde se siente la presencia de quien tiene poder.

 Evidentemente estamos, pero no estamos con Estados Unidos y eso tendrá su consecuencia, “como veo doy”, espero equivocarme, pero la nueva  relación será de vecinos y socios respetuosos, ante eso, ¿cómo negociar un acuerdo migratorio? Estados Unidos endurecerá el ingreso a su país y México no podrá detener a los migrantes centroamericanos ni en la frontera norte y tampoco los podrá contener en el sur, y no hay  opciones de que se queden aquí, a ellos México no les atrae.