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Las criptomonedas son un método de pago viable: pero deben corregirse los defectos

 

Si echan un vistazo a las redes sociales, sobre todo a Twitter, inevitablemente verán mucho contenido de los defensores de las criptodivisas.


Concretamente, el Bitcoin (BTC) es un tema muy popular, ya que muchos partidarios creen que tiene el poder de revolucionar el mundo. El argumento a favor de Bitcoin puede ser seductor, sobre todo porque muchas naciones, México incluido, luchan contra una elevada inflación. Dicho argumento afirma que, a diferencia de la moneda fiduciaria, Bitcoin nunca puede estar sujeto a la inflación, dado que sólo habrá 21 millones de BTC. 

Entre los contenidos de las redes sociales, a menudo verán ejemplos de lo fácil que es pagar con Bitcoin. Pueden verse vídeos, por ejemplo, de gente pagando un café con BTC. ¿Los videos le parecen impresionantes? Tal vez. Sin embargo, no es más impresionante que utilizar una tarjeta de crédito o Apple Pay para realizar el pago. Pero además hay algo contradictorio en estas demostraciones. Concretamente, se cita también al Bitcoin como depósito de valor, un activo que desafiará al oro como moneda de reserva. Se supone que el valor del Bitcoin aumentará inevitablemente a medida que escasee. Entonces, ¿por qué lo utilizarían para pagar un café en 2023 si valdrá mucho más en los años venideros? No tiene sentido. 

La situación anterior no se trata de hablar de la contradicción de utilizar Bitcoin como medio de pago y simultáneamente como un activo que se aprecia. Más bien, se trata de señalar que la criptomoneda, en general, está llena de esas contradicciones, y eso hace que el argumento de que se convertirá en un método de pago dominante en la sociedad global sea menos convincente. 

Es fácil pagar en línea

Entre los argumentos más frecuentes que oirán sobre las criptomonedas está el de que facilitan el envío de dinero. En particular, el argumento se centra en el hecho de que no necesitas una cuenta bancaria. Esto es cierto, sí, sin embargo, no es algo que sólo ofrezcan las criptomonedas. Por ejemplo, en los casinos online pueden utilizarse opciones como Todito Cash sin necesidad de tener una cuenta bancaria. Todito Cash no tiene comisiones y es muy seguro, por lo que se ha convertido en una opción muy popular entre los jugadores de casino. Resulta difícil argumentar que utilizar criptodivisas para esta actividad sea una opción superior. 

Otra afirmación interesante de los entusiastas de las criptomonedas es que su uso es mucho más barato que el de otras opciones. De nuevo, es cierto, pero sólo en determinadas condiciones. Por ejemplo, si viven en Ciudad de México y quieren enviar dinero a un amigo que vive en Ecatepec, pueden hacerlo gratuitamente utilizando PayPal o incluso su cuenta bancaria. Pero si trabajan en una empresa con sede en Guadalajara y quieren pagar a otra con sede en Lagos (Nigeria), utilizar moneda fiduciaria puede ser lento y costoso. Es aquí donde la criptomoneda se posiciona como una solución, ya que elimina a los intermediarios (bancos y otros proveedores financieros) que inevitablemente cobrarán comisiones por gestionar la transacción y facilitar el cambio de divisas. La criptomoneda es “peer-to-peer” (entre iguales): ése es su argumento de venta más importante. 

Las criptomonedas deben ser más fáciles de usar

Tal vez el problema más urgente que debe resolver el sector de las criptomonedas gira en torno a la UX, es decir, la experiencia del usuario. Si se pretende que la criptomoneda se convierta en el método de pago dominante, debe ser más fácil de usar, sobre todo para los que no somos expertos en tecnología. De nuevo, esa es parte de la contradicción: constantemente se nos dice que la criptomoneda facilita las cosas. Sin embargo, si se pone a prueba a alguien que no tenga conocimientos técnicos a utilizar PayPal o Todito Cash y lo compara con el envío de Ethereum a través de una criptocartera MetaMask, la persona asumirá que las primeras opciones son más fáciles de utilizar. Se trata de un problema que debe resolverse. 

Por supuesto, es necesario señalar que la criptodivisa está en sus etapas iniciales de desarrollo. Muchos expertos afirman que nos encontramos en un periodo de uso de la criptodivisa y la cadena de bloques equivalente al de la adopción de Internet a finales de la década de 1990. Por lo que cabe suponer que esas mejoras llegarán de forma natural. Se está convirtiendo en una opción más viable para los pagos, pero probablemente aún no está preparada para suplantar a los métodos tradicionales de pago.