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Tercera llamada

Un enfrentamiento entre los astrónomos Tycho Brahe y Johanes Kepler, en torno de la gran complejidad del Universo y la condición humana se plasman en La desobediencia de Marte, del escritor y dramaturgo Juan Villoro, que se estrenará en el Teatro Helénico a partir del 4 de agosto.
“Esta obra tenía que tratar sobre el discurso teórico de los dos astrónomos, pero también de su amistad, de sus borracheras y peleas, porque se insultaban y hablaban entre ellos en latín; uno era alemán y el otro danés, por lo que escribí un lenguaje macarrónico para algunas escenas donde salían borrachos”, mencionó Villoro.
Agregó que la puesta en escena aborda “aquello que está más lejos de nosotros, pero también tiene un giro y trata de los actores que representan a los astrónomos. Hay un cambio en la obra y se mueve en dos planos: de lo más lejano –los confines de la galaxia– hasta pasar a lo más próximo –la rivalidad entre los dos actores”.
Para Juan Villoro, la pugna entre los actores que interpretan a los astrónomos establecerá una relación para descubrir que los misterios más cercanos son tan enigmáticos y difíciles de entender como descifrar el funcionamiento del Universo.
El escritor aseguró que luego de haberse estrenado en el Festival Puerto de Ideas, en Chile, bajo la dirección de Álvaro Viguera, La desobediencia de Marte tuvo su primera representación que le permitió ver su obra teatral.
“Para seguir con las metáforas astronómicas, cuando uno escribe lo hace en un planeta donde el día dura determinado tiempo, donde la gravedad es de un tipo y la atmósfera es de otro, pero la obra se presenta en otro planeta”, señaló.
Dijo que le ayudó mucho ver esa primera representación en Chile, porque en los ensayos aquí con Joaquín Cosío y José María de Tavira, quienes personifican a los astrónomos, se han ido haciendo ajustes, así como pequeños cambios a escenas que no se habían representado.
“Para mí ha sido extraordinario tener a esos dos grandes actores, que ya encarnan de tal manera a los personajes, que creo que soy una especie de sastre que los está vistiendo y si hay algo que no queda, debo ajustar la ropa a ellos y no ellos a la ropa”, añadió.
La idea del montaje, recordó Villoro, surgió a partir del libro Los sonámbulos. Origen y desarrollo de la cosmología, del húngaro Arthur Koestler (1905-1983), lectura que realizó en 1982, cuando vivía en Berlín Oriental.
“Es la historia de la conquista del cielo, cómo desde el principio de los tiempo se fueron resolviendo los enigmas para explicarnos qué ocurre en el Universo. Es una obra extraordinariamente bien escrita desde el punto de vista narrativo.
Me pareció desde entonces que tenía el germen de una posible obra de teatro, porque Tycho y Kepler eran dos personas que se necesitaban y, al mismo tiempo, recelaban la una de la otra”, reconoció.

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