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Aumenta número de refugiados en el país

Las peticiones de asilo para entrar a México van en ascenso, así como el llamado de atención al Gobierno Mexicano para que existan mayores garantías a los derechos humanos de miles de personas que huyen de sus países para alojarse en México, o bien para pasar por territorio nacional en peripecia hacia Estados Unidos.

José Luis Loera, director de la Organización Casa Refugiados en México, señaló que el tema de violación de derechos humanos resulta alarmante y es consecuencia de la falta de voluntad política, no sólo por lo que viven las personas que huyen de sus países de origen, sino al llegar a México y el trato que les dan.

“En todo el mundo, no sólo en el caso de México, está la preocupación.

En primer lugar, creemos que falta voluntad política para interponer la integridad y la seguridad de las personas a intereses políticos y económicos.

En todo el mundo vivimos una crisis y un retroceso en cuanto al ejercicio de los derechos humanos”, señaló Loera.

Esta premisa es apoyada por la coordinadora de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana, Denise González Núñez, quien asegura que, en el caso de los refugiados, padecen un sinfín de violaciones, no sólo del crimen organizado, también de personal del Instituto Nacional de Migración (INM) en México.

“Pues si conversas con una persona refugiada, muy probablemente te dirá de las violaciones que se cometen en todo el trayecto y esas violaciones incluyen, dentro del territorio mexicano, abusos, no sólo de integrantes del crimen organizado, también del personal del Instituto Nacional de Migración por ejemplo, de los policías.

“En México es bien conocido que migrantes, refugiados o personas que están en tránsito, son víctimas de toda clase de abusos: desde el robo de sus pertenencias, hasta en el caso de las mujeres por ejemplo, violaciones sexuales, de golpes, maltrato e incluso puede ser tortura”, señala.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) advierte que el número de personas que huyen de la violencia y persecución en Centroamérica aumentaron a niveles que no se conocían desde que la región fue azotada por los conflictos armados en los años ochenta; ahora se requieren respuestas humanitarias urgentes para asegurar que esta población reciba la protección que necesita.

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