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Ante el rebrote del virus, muchos europeos se preguntan: “¿Dónde puedo tomar una copa?”

Por Giles Elgood

LONDRES, 9 oct (Reuters) – El nuevo aumento de los casos de coronavirus significa que más bares y restaurantes de toda Europa enfrentan toques de queda o cierres, lo que hace que muchos de sus clientes se pregunten: ¿dónde se puede tomar una copa por aquí?

Los rápidos cambios en las regulaciones y las diversas restricciones en diferentes partes de un mismo país hacen que sea difícil para quienes frecuentan bares entender lo que está permitido y lo que podría suponerles un problema.

Para algunos también existe la sensación de que las reglas penalizan injustamente a los bares mientras que con otras actividades se hace la vista gorda.

“Esto es una estupidez total. Hoy tienes un partido de fútbol con 7.000 personas en un estadio (…) con la gente empujándose para pasar por las puertas giratorias, y los bares no pueden abrir”, se quejaba Raphael Raya, de 59 años, que trabaja en Bruselas.

“Dime por qué los bares están cerrados y no los restaurantes”, dijo a Reuters TV. “Me pregunto, ¿a quién le interesa abrir ciertas cosas y otras no?”

En algunas regiones de Bruselas que bordean Flandes, el ancho de la calzada puede marcar la diferencia. Por ejemplo, en la localidad de Vilvoorde, el Café Noisette, que cae en la parte de Bruselas, está cerrado, pero el Pub ‘t Stopsel, que está al otro lado de la calle y pertenece a Flandes, está abierto, según informó la emisora de radiotelevisión belga RTBF.

En el atestado municipio de Woluwe, en la capital, una brasería dijo que ofrecería platos para compartir a mitad de precio para que la gente pudiera seguir bebiendo cerveza y vino comiendo aperitivos ligeros o aceitunas, sardinas, anchoas y “bruschetta maison”.

También mantendrán mesas en la acera este invierno para los que no quieran estar dentro. “Tengo mantas si tienes frío”, dijo el barman del Bistro Woluwe.

En Madrid, muy popular por su ocio nocturno, los bares y restaurantes deben cerrar ahora a las 22.00 horas, en lugar de a las 03.00 como antes de la pandemia, aunque eso no ha impedido a la gente encontrar otras formas de reunirse para tomar una copa.

“Ahora voy a menos bares y restaurantes, pero debo admitir que voy más a casa de mis amigos”, dijo a Reuters Laura Knirsch, una estudiante de posgrado de 24 años. “Así que si el objetivo es evitar las reuniones entre mucha gente, las medidas no son muy útiles, aunque las considero importantes”.

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MEDIDAS EN BERLÍN

Berlín ha anunciado un toque de queda que afecta a bares y restaurantes a partir de las 23.00 horas y hasta las 06.00 hasta finales de octubre, obligando a un cambio en las costumbres.

Brian Trauth, un estadounidense de 41 años que fundó y dirige la pequeña cervecera Braeugier, en uno de los barrios berlineses más de moda, Prenzlauer Berg, dice que la obligación de cerrar tan temprano perjudicará a su negocio.

“Igual la gente cambia de hábitos y ahora bebe en casa”, dijo. “En cuyo caso trataremos de pensar en impulsar la comida para llevar, o los ‘growlers’ (recipientes para transportar cerveza) o botellas, o tal vez haya cambios en las rutinas y la gente empieza a beber más pronto”.

Una de las críticas del cierre temprano de los pubs en Inglaterra es que obliga a la gente a salir a la calle sin poder respetar el distanciamiento social.

El Gobierno escocés ha ido más allá, haciendo obligatorio en Glasgow y Edimburgo que los pubs cierren durante 16 días, mientras que se están considerando más restricciones en el norte de Inglaterra, lo que significará que aquellos que busquen un bar abierto puede que tengan que dirigirse más al sur.

En Austria, la fiesta del “après-ski” (un término francés referido a las actividades que se hacen después de esquiar) se da por terminada incluso antes que haya comenzado la temporada de invierno, con los amantes del esquí obligados a sentarse en las mesas de los bares en lugar de bailar sobre ellas.

Cuando Bruselas anunció que los bares y cafés -pero no los restaurantes- estarían cerrados durante un mes, una cuenta falsa de Twitter seguida por miles de personas bromeó: “Me voy a mi ‘restaurante’ favorito de Bruselas esta noche para pedir pollo al vino, pero sin el pollo”.

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(Reporte de Clara-Laeila Laudette, John Chalmers, Christian Levaux, Clement Rossignol, Robin Emmott, Francois Murphy y Maria Sheahan; escrito por Giles Elgood; editado en español por Andrea Ariet y Javier Leira)

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