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Opinion

Populismo barato y mentiroso

La red aeroportuaria del país se integra por 77 aeropuertos que constantemente están en proceso de modernización a través de esquemas que garantizan su viabilidad operativa, y entre los que se incluyen procesos de conservación eficiente y rentabilidad operativa. Esto quiere decir que las obras son permanentes para mantener los estándares de calidad que exige tanto el turismo como los negocios que se realizan a lo largo y ancho de todo el país.
Durante este sexenio se han realizado importantes inversiones para la modernización de 28 de esos aeropuertos hasta por un monto de 14 mil millones de pesos, y destacan Cancún, Mérida, Acapulco, Guadalajara, Veracruz y Reynosa, además de la construcción del puente peatonal internacional de Aeropuerto de Tijuana. El ejemplo más preciso del incremento de la capacidad operativa es el Aeropuerto de Cancún, que con sus cuatro terminales atenderá a ocho millones de pasajeros al año.
En 2017 se llevaron a cabo obras que mejoraron las operaciones del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México mediante tres herramientas: Plan de Vuelo con Slot Autorizado, Control de Flujo y Administración de Slots, que agilizan y transparentan las asignación de horarios de aterrizaje y despegue, al tiempo que permite una mejor supervisión, control y evaluación. Por su parte, la nueva Sala 75 incrementó su capacidad de 350 a 2 mil pasajeros por hora.
Ante la necesidad de aumentar el flujo por la exigencia del mercado y el crecimiento de la industria turística, se inició uno de los proyectos más grandes del mundo: el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, que además será el gran detonador del incremento en la actividad económica del valle de México por su capacidad de conexión, movilidad y transferencia de personas, mercancías y actividades comerciales, con las mejores condiciones de competitividad.
Esta obra resolverá las necesidades de transporte aéreo de la zona central del país durante los siguientes cien años, y convertirá a México en el centro de negocios más importante de América Latina con el impulso de la conectividad del sector internacional, incrementando la productividad, el desarrollo social y económico, y contribuyendo a expandir el mercado nacional y de turismo. Pero como siempre, no falta el prietito en el arroz, y ese es el populismo barato que se nutre de mentiras completas.
Tanto Andrés Manuel López Obrador como Claudia Sheinbaum han incluido en su discurso una postura demagógica aduciendo que en caso de ganar el tabasqueño, la obra del nuevo aeropuerto no se realizará, discurso que ha sido considerado una verdadera idiotez por la inviabilidad de utilizar las actuales instalaciones y las de la base de Santa Lucía, cuyas adecuaciones requerirían un enorme gasto que en menos de cuatro años serían insuficientes. Sin lugar a dudas el populismo barato es la peor idiotez discursiva. Al tiempo.

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