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Opinion

Los enredos de Anaya

Bien dicen por ahí que mal comienza la semana a quien ahorcan en lunes, y parece que Ricardo Anaya está entrando en un agujero del que le resultará difícil salir. El hilo de la madeja parece ser más largo de lo que pensábamos porque cada día surgen mayores indicios de que efectivamente hubo operaciones comerciales para encubrir un presunto lavado de dinero. Hasta ahora el señor Anaya no ha sabido explicar nítidamente las cosas, y las organizaciones periodísticas están profundizando en el tema y para desgracia han encontrado mayores evidencias.
Desconozco si el Gobierno Federal está detrás de las investigaciones y si el presidente Enrique Peña Nieto tenga algo que ver con el escándalo, pero tampoco es descartable porque los servicios de inteligencia de este país son diversos y cuando quieren hacer su trabajo lo hacen de forma brillante. El problema para el señor Anaya es que la dinámica lo está llevando a enredarse en un discurso de inocencia que no le cree nadie, y aunque ha intentado posicionarse en el llamado “efecto del desvalido”, cada día surgen mayores evidencias de su participación en la triangulación de recursos para el lavado de dinero.
Los medios de comunicación ahora dan cuenta de que la empresa DG Diseños y Construcciones, propiedad de Eduardo de la Guardia Herrera, ha sido clave en las operaciones de lavado de dinero de quién todavía es el candidato presidencial del Partido Acción Nacional. Ricardo Anaya Cortés participó en las operaciones financieras trianguladas en el caso que protagonizó la Fundación Más Humanismo, creada el 6 de mayo de 2009, y en la construcción de la presunta nave industrial que se construyó en el municipio de El Marqués, en Querétaro.
Esa es la nave industrial que se vendió en 54 millones de pesos al empresario Manuel Barreiro, a través de una empresa fantasma llamada Manhattan Master Plan. El mismo Manuel Barreiro fue quien vendió el terreno donde se construyó la nave industrial a través de la empresa Park Developmen, y curiosamente la compra la hizo la empresa Juni Serra, Sociedad de Responsabilidad Limitada de Capital Variable, y propiedad de Ricardo Anaya Cortés, misma que enajenó la construcción a Barreiro.
Lo peor de todo es que Eduardo de la Guardia Herreraaparece como el creador de la Fundación por Más Humanismo, junto con Ricardo Anaya, José Luis Baez Guerrero, Luis Antonio Rangel Méndez y Julio Sentíes Laborde. Y para colmo de males, Eduardo de la Guardia Herrera aparece como apoderado de la cuenta bancaria en Banco Santander junto con Ricardo Anaya. Muy exitoso ha sido el señor De la Guardia porque aparece en otras operaciones relacionadas con el grupo que ayudó a Ricardo Anaya en esas triangulaciones de recursos.
Podrá decir muchas cosas don Ricardo Anaya, pero todo indica que le gusta hacer negocios no muy limpios, y si son limpios ¿para qué tanto recoveco legal? Porque si de hacer las cosas bien se tratara, no habría porque buscarle tantos caminos al flujo del dinero, y más si es dinero limpio. Lanzar acusaciones al presidente Enrique Peña Nieto para que saque las manos de la elección presidencial, es una forma de curarse en salud, y me parece que los mexicanos necesitamos certezas para creer en quien pretende gobernarnos. Todavía habrá mucho que decir, porque las cosas cada día se complican más para el señor Ricardo Anaya Cortés. Al tiempo.

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