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PRI: último año de Colosio; le estorba, ya no le sirve

CARLOS RAMÍREZ

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@carlosramirezh

A Rafael Reséndiz Los priistas tuvieron razón –pero no vergüenza– al ocultar y ocultarse del recordatorio de los 22 años del asesinato de su candidato presidencial aquel 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas, Tijuana. El México y el PRI son hoy lo contrario a lo que prometió Luis Donaldo Colosio.

El proyecto de desarrollo del PRI en el poder es el mismo que Colosio había condenado el 6 de marzo en un discurso memorable por el magnicidio: el proyecto salinista neoliberal que Colosio iba a atemperar porque su prioridad sería la pobreza y la democracia.

Y hoy el jefe máximo del PRI y del sistema político priista sigue siendo Carlos Salinas de Gortari, como lo mostró hace un par de semanas en la fiesta en casa del jefe Diego Fernández de Cevallos.

El mensaje fue claro: el PRI actual —dirigido por un sonorense aliado de Colosio en 1994: Manlio Fabio Beltrones— decidió este año finalmente enterrar políticamente a Colosio. A este PRI le ha tocado la nada grata tarea de olvidarse del proyecto político de Colosio que en marzo de 1994 se había comprometido a honrar haciéndolo suyo. Quedan algunas frases de Colosio de aquel 6 de marzo que deben leerse como críticas al salinismo:

¡No queremos ni concesiones al margen de los votos ni votos al margen de la ley! ¡México no quiere aventuras políticas! (…) Nuestras elecciones —y lo digo con pleno convencimiento— no tendrán vergüenzas que ocultar. El trasfondo: la elección fraudulenta de Salinas, con la complicidad de Manuel Bartlett Díaz como secretario de Gobernación.

Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada; de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla.

La prioridad de Colosio no iba a ser el proyecto modernizador de Salinas, sino la lucha real contra la pobreza, a costa eso sí, de contener y hasta desviar a Mexico del neoliberalismo, ¡Es la hora de cerrarle el paso al influyentismo, a la corrupción y a la impunidad! Tres de los jinetes del Apocalipsis mexicano que Colosio había detectado y contra el cual iba a adelantar reformas legales de fondo, ajustando cuentas con algunos de los corruptos del salinismo.

No queremos candidatos que, al ser postulados, los primeros sorprendidos en conocer su supuesta militancia seamos los propios priístas. Como presidente del PRI, Colosio se vio obligado a avalar un relevo no generacional, sino de grupo político dándole candidaturas a salinistas sin carrera política pero comprometidos con el proyecto neoliberal. Hoy los priistas podrían esgrimir esta frase de Colosio para reclamar candidaturas a gobernadores de priistas sin militancia.

El PRI estará al frente del avance democrático de México, asumiendo sus responsabilidades y respondiendo a las exigencias de la sociedad mexicana. Para la reforma democrática y del poder, Colosio había pactado con Manuel Camacho Solís darle la Secretaría de Gobernación para impulsar —ya sin Salinas— la reforma democráticas por encima de la economía neoliberal. La alianza Colosio-Camacho cimbró a Salinas.

Colosio sí era un peligro para el salinismo y su proyecto transexenal. Su asesinato y la designación de Ernesto Zedillo como continuador del salinismo económico impidieron que México se saliera del rumbo salinista.

Por eso Colosio fue borrado finalmente del PRI este año, su segunda muerte después de la de 1994.

Política para dummies: La política es el arte de descansar y tomar puentes como si la batalla diaria en el poder fuera por la existencia de la civilización.

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