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Miércoles 29 de Junio 2022

#HerenciadelMéxicoAntiguo Los dioses olvidados y la nueva religión

Carlos G. Alviso López
 

Infinidad de leyendas han sido relatadas en torno a cómo los mexicanos fuimos obligados a olvidar a nuestros dioses en épocas ya muy añejas. A dejar atrás a esas deidades que crearon el mundo y el universo prehispánico. Historias que nos dicen cómo arrancamos casi de tajo a toda la teogonía que hace siglos nos […]


Infinidad de leyendas han sido relatadas en torno a cómo los mexicanos fuimos obligados a olvidar a nuestros dioses en épocas ya muy añejas. A dejar atrás a esas deidades que crearon el mundo y el universo prehispánico.

Historias que nos dicen cómo arrancamos casi de tajo a toda la teogonía que hace siglos nos dio un sustento muy sólido en nuestras creencias religiosas y por obviedad, en el sentido del ciclo de nuestra vida y su cotidianidad.

Por ejemplo: el sexto de los ocho augurios que presagiaron la caída de Tenochtitlan, la imponente ciudad Azteca, donde se dice que a Cihuacóatl la invadió una enorme tristeza y un llanto incontenible, porque sabía de la llegada de los españoles y su imposición religiosa, que por cierto, hay muchos quienes relacionan esto con el originen de La Llorona.

En otro plano temporal, con la llegada de los peninsulares, la invasión no solo fue territorial, la primordial irrupción fue ideológica-religiosa. El contacto fue complejo, además de confuso, sorpresivo y desconcertante. No había forma lingüística de comunicarse, pues era divergente y ello fue de las primeras barreras con las que se toparon los europeos.

Eso no impidió arrebatarles a nuestros antiguos su creencia politeísta, ya que aseguran, de entre sus tácticas, montaron obras de teatro que fueron el inicio de la evangelización de los mexicanos, con ello, interpretaron histriónicamente pasajes bíblicos para penetrar las conciencias de los naturales de nuestro país.

El colofón de esta catequización de los prehispánicos, podemos enmarcarla con la eliminación de los templos y figuras del extenso y dual panteón azteca, cuya destrucción dio pie a edificar iglesias, nichos y atrios del catolicismo, encima de los basamentos y estructuras mexicas.

Investigaciones revelan que la primera catedral de México se construyó hacia 1525, en el Centro Histórico de la hoy CDMX, relatos múltiples y extensos que muestran cómo los españoles influenciaron en la idiosincrasia prehispánica, esos relatos que son una herencia más del México Antiguo.