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Opinion

Gordillo, Peña, AMLO y la restauración del viejo PRI

Si la maestra Elba Esther Gordillo siempre argumentó que su caso era político y no causa penal, entonces los análisis deben ser políticos:
1.- La liberación de la maestra Gordillo después de la contundente victoria de López Obrador, el papel del SNTE gordillista como aparato electoral de Morena, la conferencia de prensa de la lideresa magisterial la misma mañana de la reunión López Obrador-Peña Nieto y la afirmación del presidente electo ante el presidente emérito de que la reforma educativa estaba liquidada dejó la sensación de equiparamiento de espacios de poder AMLO-Gordillo.
2.- La reforma educativa de Peña Nieto, avalada por el SNTE gordillista dentro del Pacto por México, se centró en uno de los puntos de mayor importancia sobre el papel de los maestros: de piezas de poder político al servicio del mejor postor –PRI, Fox, Calderón, Peña Nieto, López Obrador– a educadores; del tráfico de plazas por razones políticas –lo mismo el SNTE que la CNTE– a competencia profesional.
3.- La liberación de la maestra Gordillo y el anuncio simultáneo –ella y el presidente electo– del fin de la reforma educativa perfilaron en automático el regreso de la vieja política educativa priista-panista: maestros como aparato de poder, educación al servicio del grupo político en turno y un sindicato nacional funcional a su líder.
4.- La explicación política del arresto de la maestra Gordillo fue así: ante las exigencias incumplibles del poder político planteadas al nuevo presidente Peña Nieto y las amenazas de hacer valer su poder contra el gobierno peñista, la decisión de la autoridad fue armarle un expediente judicial. Sin embargo, el gobierno de Peña fracasó en el proceso penal. El SNTE de la maestra Gordillo pactó con López Obrador –como antes lo había hecho con Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto– el apoyo magisterial a cambio de exigencias hasta ahora no conocidas.
5.- El papel del SNTE de la maestra Gordillo implica regresar al sindicalismo oficial controlador de trabajadores y el uso de la masa magisterial en tareas políticas. El papel de los maestros como apóstoles del proyecto de la Revolución Mexicana –ideal cardenista– hoy ya no existe. A cambio, el modelo educativo gordillista de López Obrador es el mismo que se usó en el viejo PRI.
6.- La maestra Gordillo fue impuesta por el presidente Salinas de Gortari en 1989 para modernizar la educación en relaciones laborales, capacitación, descentralización y contenido de los planes de estudio. Sin embargo, la maestra Gordillo construyó un poder fuerte con capacidad de someter a presidentes de la república, desdeñar secretarios de Educación y desafiar al Estado. En algún momento en los gobiernos panistas la maestra Gordillo analizó la posibilidad de buscar la presidencia de la república.
7.- El problema radica en el hecho de que la Cuarta Transformación de López Obrador no requiere de los maestros como un ejército político, sino de profesionales del magisterio para construir nuevas generaciones a través de la educación.
Y esa modernización, inevitablemente, pasará o debiera pasar por encima del modelo educativo gordillista. El desafío educativo lopezobradorista no consiste en una conciencia antineoliberal, sino en la formación de educandos para la producción.
8.- La gran sorpresa educativa ocurrirá cuando el nuevo gobierno tenga que aprobar una reforma educativa nueva que será la misma –aunque revolcada– de Peña Nieto y que el nuevo gobierno lopezobradorista vea en un SNTE refortalecido un obstáculo para su gobernabilidad.
Política para dummies: La política es como el mar: lo peligroso no son las olas, sino la resaca.

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