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Opinion

El PRI es un fantasma en la CDMX

Eduardo Ruíz Healy
Desde octubre de 1823 a la fecha, la Ciudad de México ha tenido 135 gobernantes. De éstos, 22 fueron priistas, empezando en 1929 con José Manuel Puig Casauranc y terminando en 1997 con Óscar Espinosa Villarreal.
Los gobernantes de lo que fue el Departamento del Distrito Federal (DDF) fueron designados por el presidente de la República en turno. En 1930 se crearon las delegaciones políticas, siendo sus titulares designados por el jefe del DDF en turno. Claro que todos ellos eran priistas, como su jefe.
El monopolio del poder que durante casi siete décadas tuvo el PRI en la Ciudad de México empezó a desintegrarse en 1988 al elegirse por voto ciudadano a los integrantes de la recién creada Asamblea del Distrito Federal. Las cosas empeoraron para los priistas en 1997 cuando por primera vez se eligió en las urnas al gobernante del DF. En 2000 la debilidad del priismo en la capital de la República se corroboró cuando sus habitantes eligieron, por primera vez a sus 16 jefes delegacionales.
En la Asamblea Legislativa del DF (ALDF) el PRI fue perdiendo posiciones. En las elecciones legislativas de 1988, ganó 34 de 66 diputados, 40 de 66 en las de 1991, y 38 de 66 en las de 1994. Su ruina empezó en las elecciones de 1997 cuando ganó solo 17 de 66. Después sólo obtuvo 24 de 66 en 2000, 11 de 66 en 2003, 6 de 66 en 2006, 12 de 66 en 2009, 15 de 66 en 2012 y 12 de 66 en 2015.
En 1997 el candidato priista Alfredo del Mazo perdió la primera elección para jefe de Gobierno del DF ante el perredista Cuauhtémoc Cárdenas. El exgobernador mexiquense apenas obtuvo 25.6 por ciento de los votos contra 48.1 del exgobernador michoacano.
En la elección de 2000 el priista y exsecretario de Hacienda Jesús Silva Herzog, quedó en tercer lugar con 22.8 por ciento de la votación, frente a 33.4 que obtuvo el panista Santiago Creel Miranda y 37.7 del perredista Andrés Manuel López Obrador.
En 2006 el perredista Marcelo Ebrard ganó cómodamente la elección, con 46.4 puntos porcentuales de los votos, mientras que en 2012 el independiente Miguel Ángel Mancera, como candidato del PRD, arrasó electoralmente al recibir 63.6 por ciento.
En lo que a las jefaturas delegacionales tampoco le ha ido bien al PRI desde 2000. Baste decir que actualmente sólo gobiernan tres delegaciones poco pobladas: Cuajimalpa, Milpa Alta y Magdalena Contreras.
Esta es la realidad del PRI que lo hace ser un fantasma en la CDMX. Por eso resulta increíble que el nuevo presidente priista en esta ciudad, el exgobernador mexiquense Eruviel Ávila Villegas, asegure que en 2018 su partido será competitivo. Competirá sí, pero contra el PAN, PES, Panal y el PT, no contra el PRD ni Morena.
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