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Opinion

#Dobleces Todos fueron aliados de Dante

Con más de 20 años de existencia en las andanzas políticas, Movimiento Ciudadano, proyecto de Dante Delgado Rannauro, se encuentra a media tabla entre los partidos políticos, no se le puede catalogar como fuerza política emergente ni como partido tradicional. En este momento es un partido en mutación. Si bien los resultados del pasado domingo lo ubican como un partido con cero logros. Se encuentra en las mismas condiciones del PRI en el número de gobernadores y supera al PRD.
Con dos años de antelación a los comicios de 2024, Dante Delgado descarta unirse a la alianza Va por México. La razón es muy simple. Con cada uno de los partidos que se encuentran en esa amalgama política ya tuvo relación. Dante Delgado salió mal del PRI y guarda resentimiento. Con el PAN no obtuvo los mejores resultados en 2018 y del PRD fue comparsa por más de 18 años, hasta que la relación se reventó.
Dante Delgado es contundente: “el proyecto que han estado construyendo las fuerzas históricas es ineficiente, no tiene éxitos electorales”. Y es que la fórmula del eterno dirigente emecista fue engrosar las filas de su partido con piezas de la disidencia del priismo y del partido del sol azteca. El nuevo lema de “evolución mexicana” es un slogan que comenzó a manejar años atrás. Incluso, en algún momento se perfiló el nombre del instituto político hacia Partido Evolución. Ahora, ante la amalgama política creada por el PRI, PAN y PRD, el partido de Dante ya no tiene cabida por convertir a su partido en un laboratorio de personajes desbozalados.
Su máxima carta rumbo a 2024, es Luis Donaldo Colosio Riojas, presidente municipal de Monterrey; así como el gobernador Enrique Alfaro y, con menos oportunidades, pero dentro de su baraja, el gobernador Samuel García.
Dante Delgado se encuentra en un punto sin retorno. Ya revolvió su resentimiento del pasado con lo que actualmente representa la cuatroté que él ayudó a crear indirectamente. Tiene información para hacer daño, pero no es el adversario de gran tamaño para ser una oposición consolidada y mucho menos daño previo a los comicios. Tampoco llega a ser un rival de cuidado, sólo adoptó a personajes con enormes cargas de resentimiento contra PRI, PAN, PRD y Morena. Nada más eso.
Dante Delgado está acostumbrado al pragmatismo y a conseguir aliados de momento. Todo a final de cuentas se convierte en un negocio político como lo ha hecho con su “partido naranja”. De ser Convergencia pasó a refundarse en Movimiento Ciudadano. Un partido de centro-derecha convertido en un camión para transportar disidencias y cascajo. 
Ejemplo de ello es que también jugó, en su momento, con Encuentro Social antes de consolidarse como partido político. En 2003, Hugo Erick Flores Cervantes, consiguió una candidatura para su hermano Germán Horacio Flores Cervantes como diputado local en la ciudad de México. Aunque sólo fue testimonial y cumplir caprichos familiares.
Dante Delgado se encuentra solo y espera que la Alianza Va por México sea quien lo siga… Su partido es el que menos problemas internos tiene por eso ya quiere construir una plataforma opositora. A final de cuentas, en su partido él es el que manda.

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