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Opinion

#Dobleces Oscuro pacto

El madruguete de Alejandro Moreno Cárdenas, al interior del PRI, tiene, al menos, dos explicaciones entre los priistas del bloque anti-alito, la primera y más reforzada es el desgaste acelerado de su imagen y el acuerdo con el panista Marko Cortés, de sostener la alianza a través del reparto de los cotos electorales. El “pacto de los dirigentes”, consiste en dejarle al PRI llevar mano en los candidatos a los gobiernos del Estado de México y Coahuila para el próximo año y en pago, apoyar al PAN para que sean ellos, quienes impongan al candidato a la presidencia en 2024.

Con esta jugada, se excluye —disimuladamente— al PRD de la negociación y sólo tendría un papel de “cacha votos”, pues el trabajo de Jesús Zambrano se ha visto debilitado por la falta de trabajo directo en la alianza y de interlocución tanto en el Edoméx como en Coahuila. Al tiempo, que los integrantes de su grupo político, Nueva Izquierda, le hacen vacío al aspirante a la candidatura presidencial por el partido del sol azteca, Silvano Aureoles en varias plazas.

Ya disipada la duda de que el PRI tuviera un voto timorato ante la votación de la Reforma Electoral versión “plan b”, el panismo de Marko Cortés le dio continuidad al proyecto trazado con Alejandro Moreno. Mientras el priista se mantenga a la cabeza del CEN, a través de la extensión de la dirigencia hasta 2024, vía irregular, tiene el poder y control para negociar y poner candados para que ninguno de los priistas que han alzado la mano para ser abanderado presidencial le compita, con fuerza, la candidatura a los panistas.

Moreno Cárdenas, ya ofreció el respaldo a Cortés Mendoza para convertirse en los “estrategas” de la alianza o frente democrático rumbo a 2023 y 2024. Y es que, mientras Zambrano se declara listo para rescatar a México, deja de lado la estructura de partido y apuesta por una alianza pragmática y pellizcar unos cuantos triunfos estatales para acomodar a Nueva Izquierda a través de la alianza.

Por ello es que desde el fin de semana pasado y el pasado miércoles, Moreno Cárdenas se movilizó entre los priistas y comenzó su trabajo en el Estado de México y Coahuila, según sus cálculos, los riesgos de ruptura interna son mínimos a diferencia de su retención de los dos últimos bastiones con los que cuenta el partido tricolor. Apuesta en volverse el “salvavidas” del PRI.

La segunda razón y no menos importante, es que al blindarse con una ampliación a su estancia en la dirigencia ya le ganó al senador Miguel Angel Osorio Chong, cualquier oportunidad de controlar el partido y tener como candidata a Beatriz Paredes Rangel. Ellos son los principales náufragos de la ruptura priista. Alejandro Moreno ya restó y dividió al interior del PRI. El albazo es por asegurar su lugar tras las elecciones de 2024, donde seguirá su ruta de cubrirse las espaldas con fuero. Aunque sea quien salte del barco cuando los resultados electorales sirvan solo para salvarse.

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