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Opinion

#Dobleces Intriga en la torre

Una de las prioridades del gobierno a cargo de Andrés Manuel López Obrador, es rescatar a la industria petrolera del abandono y de la corrupción que, en sus palabras, estuvo a punto de destruirla en las administraciones anteriores. En 2021, la producción de petróleo crudo y condensados de Petróleos Mexicanos (Pemex), que dirige Octavio Romero Oropeza, fue de 1 millón 757 mil barriles diarios, sin embargo, la cifra fue menor a la pronosticada por el directivo en septiembre de ese mismo año.

Y es que, la producción debía ser de 1,765 millones de barriles diarios. No obstante, Rocío Nahle, titular de la Secretaría de Energía ha aumentado las expectativas al comprometer para este 2022 una producción de petróleo por día de 1.944 millones de barriles; en 2023 aumentar a 1.971 millones; y cerrar la administración con una cifra de 2.063 millones de barriles diarios.

En este sentido, hay que resaltar que Pemex Exploración y Producción (PEP) ha recibido desde inicios de sexenio apoyo incondicional, facilidades y aperturas para lograr el tan ansiado incremento de producción de hidrocarburos, con más de 25 planes de Desarrollo de Extracción otorgados por la Comisión Nacional de Hidrocarburos, con tiempos acelerados en su aprobación en pro de esta estrategia.

Pero todo parece indicar que no ha logrado cumplir con lo encomendado, pues a la fecha el regulador que preside Rogelio Hernández Cázares reporta una caída en la extracción por siete meses consecutivos, con menos de 1 millón 600 mil barriles diarios, por lo que la meta se antoja lejana.

Para las asignaciones otorgadas a PEP se aprobaron en los planes del 2018 a 2021, aproximadamente 20 campos petroleros, por lo que, el mandatario y el director de Pemex deberían estar al tanto del responsable directo de estos proyectos, a fin de rendir cuentas claras, objetivas y reales, pues Petróleos Mexicanos es un ente crucial para el desarrollo de México.

Sin embargo, ahora que surgen diversas fuentes que colocan a Miguel Ángel Lozada Aguilar, todavía al frente de la dirección de Pemex Exploración y Producción, a pesar del anuncio de su salida hace un año por los nexos que lo implicaban en el caso la estafa maestra.

El personaje se zafó de las indagaciones debido a que los delitos por los que se le acusaba prescribieron, en contraste, esto no ha impedido que funja como tomador de decisiones, debido a la confianza que le ha depositado el actual encargado de PEP, Ángel Cid, caldo de cultivo que por supuesto propicia cuestionamientos sobre la falta de conocimiento o permisión de Romero Oropeza.

La aparición de dicho personaje en el tablero de juego ha sido fundamental para que el reflector se ubique sobre Ixachi, el más ambicioso de los campos en desarrollo, pues se comenta que se benefició a amigos de Lozada y otros directivos, mientras que las instalaciones en Veracruz podrían no llegar a producir los 80 mil barriles de crudo diarios ni los 600 millones de pies cúbicos diarios de gas para 2023.

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