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Opinion

#Dobleces Del michoacanazo al morenazo

Para evitar una segunda derrota electoral en la CDMX, similar a la de 2021, desde la Presidencia de la República se alista la candidatura del coordinador de asesores, Lázaro Cárdenas Batel. Se trata del plan “b” en caso de que Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, siga en la misma trayectoria negativa, sin levantar su nivel de aceptación y popularidad en las encuestas. La nueva estrategia es usar el apellido Cárdenas como ancla para la cuatroté en la Ciudad de México.

Hace 25 años, Cuauhtémoc Cárdenas pudo derrocar el priismo mangoneador desde la regencia de la capital del país. Ahora, lo que se espera es evitar perder el bastión lopezobradorista con Lázaro Cárdenas Batel.

Y es que en la capital del país, los dirigentes de Morena se han caracterizado por tener dirigencias blandengues: Tomás Pliego fue ejemplo de ello. Ahora con Sebastián Ramírez no hay mucha diferencia, por esa razón desde presidencia de la república pretenden levantar al partido guinda en la capital.

Lázaro Cárdenas Batel quiere apostar a que su abolengo sea su carta de presentación y utilizar el arma cardenista por excelencia: “escucha y no confronta”.

Sin embargo, su pasado como gobernador del estado de Michoacán trae detrás de sí, la sombra del michoacanazo. Aquella operación político-policiaca avalada por el expresidente Felipe Calderón y solicitada por el entonces gobernador del estado Lázaro Cárdenas.

Aquel operativo en el que se detuvo a funcionarios estatales y municipales se llevó a cabo por petición del gobernador, ya que el argumento era que el estado se encontraba rebasado por la inseguridad y el crimen organizado. Terminó su mandato y se ejecutó en tiempos de su sucesor Leonel Godoy.

Leonel Godoy se convirtió en Gobernador de Michoacán en febrero de 2008, aunque tenía la radiografía de la crisis en la que se encontraba el estado, fue omiso y en un operativo simultáneo se arrestó a 37 funcionarios.

A pesar de ese pasado, Lázaro Cárdenas quiere repetir los pasos de su padre Cuauhtémoc Cárdenas, haber sido gobernador de su estado natal y Jefe de Gobierno de la CDMX.

Sin embargo, Lázaro Cárdenas no tiene el mismo peso político natural que su padre. Ni es un activo electoral de la cuatroté. Pertenece al círculo íntimo del lopezobradorismo, pero según los cálculos internos de sus allegados tiene más posibilidades de ser atractivo en una contienda por el apellido antes de que la capital se vuelva a dividir.

El llamado morenazo que se quiere dar desde Presidencia de la República, es dar un manotazo, con un candidato propio y no esperar a las decisiones de la inocua dirigencia local. Los tiempos electorales los marca el Presidente y no su partido. En la ciudad no hay liderazgos y personajes como Martí Batres y Rosa Icela Rodríguez se mencionaron mientras se definía una candidatura sólida.

Lázaro Cárdenas es la apuesta. Dio su mal paso al dejar, en su momento, al gobierno de Felipe Calderón la lucha contra el crimen en Michoacán. Ese es su fantasma y siempre lo perseguirá. Ya se verá. 

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