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La conmemoración de Día de Muertos se ha convertido en un carnaval, en una fiesta de disfraces olvidando el lado místico y el recuerdo vivo de los que se fueron tal vez en mal momento, como los que murieron en accidentes, los niños que no lograron nacer, las personas que fallecieron en el transcurso del año, coincidieron en señalar vecinos de este municipio que se preparan para recibir desde el 28 de octubre a sus seres queridos.

Costumbre

Lamentaron que las celebraciones, ferias, desfiles, en torno a la muerte, nada tienen que ver con la costumbre de recordar a sus familiares y sobre todo, de ayudarles en su camino en el más allá, “Iniciamos a las 12 del día recordándoles el camino a sus hogares con pétalos de flores de cempasúchil, desde la entrada de los hogares hasta el altar para iniciar los rezos y toda la familia se reúne para que juntos prendamos velas, les llamemos por sus nombre y estemos juntos otra vez”.

Agregaron que en la tradición de su comunidad, también se recuerda a los niños que no sobrevivieron al parto en un recordatorio especial porque sólo les ponen una pequeña ofrenda de biberones con leche.

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