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Domingo 29 de Mayo 2022

Maternidad, orgullo de toda mujer: Iglesia

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Ninguna debe ser despreciada, asevera Chavolla


La Iglesia acoge a toda mujer para que viva su maternidad  y saque adelante a sus hijos, no sólo en el campo material, sino también en la formación espiritual y en sus valores, ya que nadie puede ser despreciada, destacó el obispo de Toluca  Francisco Javier Chavolla Ramos durante su mensaje con motivo del 10 de mayo.
El pastor diocesano aprovechó para recordar a las mamás que “la maternidad es una gran riqueza y un gran valor, por lo que la mujer que acepta este hermoso regalo, su bendición y sus gracias siempre serán inmensas”.
En ese sentido, exhortó a la ciudadanía no sólo a respetar el valor de la madre en este día, sino también a que promueva la importancia que tiene la vida, la maternidad y el respeto a la persona desde su concepción.
Aunque exista una ley humana que intente justificar el aborto, pidió que se tomen en cuenta las palabras del apóstol Pedro: “primero es necesario obedecer a Dios, antes que a los hombres”.
De esa forma, se pronunció por el rescate de la maternidad como valor y don que proviene de Dios y que colma de bendiciones para quien acepta la dicha de ser madre.
Insustituible la mujer
Chavolla Ramos, afirmó que la Iglesia está llamada a compartir, orientar y acompañar proyectos de promoción de la mujer, reconociendo el ministerio esencial y espiritual que la mujer lleva en sus entrañas: recibir la vida, acogerla, alimentarla, darla a luz, sostenerla, acompañarla y desplegar su ser de mujer.
Ante ello, destacó que urge valorar la maternidad como misión excelente de las mujeres. Esto, porque es insustituible en el hogar, la educación de los hijos y la transmisión de la fe.
Pero esto no excluye la necesidad de su participación activa en la construcción de la sociedad.
Abundó en que la verdadera promoción de la mujer exige que sea claramente reconocido el valor de su función materna y familiar respecto a las demás funciones públicas y a las otras profesiones.
“La maternidad no es una realidad exclusivamente biológica; se expresa a través de muchas formas de amor, comprensión y servicio a los demás. La dimensión maternal de la mujer también se concreta, por ejemplo, en la adopción de niños que han quedado desamparados, ofreciéndoles protección y hogar”, dijo.