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El parque del avión, un oasis en el desierto

JAVIER PÉREZ / CAMBIO

De más está decir que la percepción generalizada que se tiene de Ecatepec, municipio del Estado de México que abarca poco más de 186 kilómetros cuadrados de extensión, es, por decirlo amablemente, negativa.
Se le considera tierra hostil, violenta, donde imperan la impunidad y la corrupción. Aunque desde diciembre de 2017 no ha dejado el top 20 del nada glamoroso ranking de municipios más violentos elaborado por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal A.C., sigue entre los primeros lugares, en especial en robo con violencia. Desde 2015 se activó aquí la alerta de violencia de género.
Y, por si fuera poco, la estigmatización lo persigue como una huella indeleble. Desde hace días, los diarios de la capital del país re- portan el hallazgo de una pareja de homicidas seriales acusados de asesinar a casi 10 mujeres.
Y las páginas de Facebook, como Denuncia Ecatepec o Alerta Ecatepec, hacen un recuento diario de robos y actos violentos denunciados por quienes los sufren entre los más de un millón 600 mil habitantes que tiene el municipio, el más poblado del estado y el segundo a nivel nacional, sólo detrás de Iztapalapa.
Ha habido intentos por sacar de esta situación el municipio donde abundan las colonias a medio hacer. En una de estas colindancias, una que tiene con Nezahualcóyotl marcada por un recodo del Circuito Mexiquense, se encuentra un parque que llama la atención cuando se circula por la vía de cuota.
Un avión Hércules se ve imponente sobre un lugar que hasta hace un par de años era un terreno baldío; un área dejada al más ingrato de los olvidos. Prácticamente a tiro de piedra del Río de los Remedios, un hediondo canal de aguas negras que apenas este año ha dejado de estar al aire libre, acercarse a esta zona era como meterse a la boca del lobo.
Pero ahora luce distinto. El terreno se convirtió en el Parque Morelos, ubicado en la colo- nia CTM 14. Fue construido en la Plaza Estado de México que honra el Centenario de la Indus- tria Militar, e inaugurado el 22 de noviembre de 2016 por los entonces secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.
La construcción del parque formó parte de la estrategia para recuperar espacios y combatir la violencia, en especial contra las mujeres.
Además del avión, también hay un helicóptero del lado contrario. Ambos aparatos fueron utilizados por las fuerzas armadas y son ahora prácticamente la imagen del lugar. De hecho, entre la comunidad se le conoce a este recinto como “el parque del avión”.
No obstante, si no se vive cerca, llegar aquí no es fácil.
La salida por el Circuito Exterior Mexiquense, que se encuentra cerca de la desviación hacia el aeropuerto, lleva a una avenida lateral llena de baches circundada por camiones de basura.
Hay algunos transportes locales desde la avenida Central, aunque no llegan hasta el parque, pero sí cerca. De las colonias aledañas se llega en automóvil particular, taxi o mototaxi.
El señor Juan Castillo, que viene de una colonia ubicada a 10 minutos en auto, trajo a sus nietos en un taxi. Les había prometido llevarlos al parque. Le sorprendió, a este hombre de 66 años, lo limpio y cuidado del lugar. Sus nietos de 5, 10 y 8 años corren y se suben a los juegos del área infantil.
Lorena, de 14 años, vino a patinar con su prima. Las acompaña su tía, quien las vigila a la distancia. De hecho, el patinaje es una de las actividades estrella de este lugar, los fines de semana se imparten clases de patinaje artístico.
Con el propósito de garantizar la seguridad de los usuarios, hay vigilancia permanente no sólo en el horario abierto al público, de 9 a 18 horas, sino las 24 horas, para evitar que, como solía ocurrir en el terreno baldío, se apoderen de él los vándalos de la zona, que no son pocos. Es, como se dice en el lugar común, un oasis en el desierto.
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