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Cuota voluntaria, opresión escolar

El pago de cuotas voluntarias que solicitan las escuelas para inscribir a los alumnos al próximo ciclo escolar se ha convertido en un viacrucis para algunos padres de familia, ya que en ciertos casos tienen que desembolsar hasta dos mil pesos.
En la primaria José Ramón María Saavedra, que se ubica en la cabecera municipal de Otumba, a partir de este año cobrarán la cuota voluntaria de 350 pesos por alumno, sin importar que se tenga más de un hijo en el plantel educativo.
Padres de familia explicaron que no están de acuerdo con esta decisión, ya que anteriormente no cobraban la cuota voluntaria, sino que solamente tenían que pagar alrededor de 15 pesos al mes por el aseo del salón y participar en una kermés.
“Ahora tenemos que pagar, en mi caso, 700 pesos por mis hijos que se encuentran en esta escuela, lo cual se me hace un abuso, pues no son los únicos gastos que realizamos cuando los niños regresan a la escuela”, dijo una madre de familia.
El problema se incrementa cuando los padres tienen hijos en los diferentes niveles educativos.
Esto debido a que en las escuelas secundarias el pago de cada cuota voluntaria es de aproximadamente 600 pesos, mientras que en algunos casos se tiene que pagar hasta 200 pesos más por la clase de computación.
En tanto, en las preparatorias estatales el pago fue de 866 pesos  para la inscripción tanto para los alumnos de nuevo ingreso como para las estudiantes que se reinscriben.
“Tengo un hijo que ingresó a la preparatoria y dos a la secundaria, y es un gran sacrificio el que hacemos para que nuestros hijos puedan seguir estudiando.
“Nuestro hijo es nuestro orgullo, pero las autoridades se olvidan que no son los únicos gastos que tenemos, hay que comprar uniformes, útiles, darles dinero para los pasajes y son gastos muy fuertes”, dijo Alma Cortés.
 
Desconocen destino de pagos escolares
Pese a que las cuotas escolares ya no son obligatorias y por ende no deben ser un condicionamiento para la inscripción a algún plantel educativo, padres de familia del municipio de Lerma ven con buenos ojos el que se les pida algún pago voluntario siempre y cuando sea en pro del bienestar de sus pequeños y de su educación.
De las 12 personas cuestionadas por CAPITALMEDIA, seis dijeron estar satisfechas con los cerca de 250 pesos que se les pide como cuota voluntaria, asegurando que es por el bienestar de sus pequeños aunque con exactitud no conocen para qué sería destinado dicho monto.
A favor de las cuotas
“Tratándose de la educación de los hijos no hay que poner peros, siempre y cuando esto no sea una exageración, al final de cuentas lo que cobran se ve reflejado en cómo atienden a los pequeños y se ven avances en su aprendizaje”, comentó Martina Pérez Salazar, quien tiene dos menores preescolar y secundaria respectivamente.
En la misma sintonía se encuentra Leopoldo Aguilar Velázquez, quien pese a asegurar que a comparación de las instituciones educativas de la Ciudad de México, las cuotas escolares de las estatales son 50 por ciento más elevadas, lo que vale con tal de que sus hijos sean bien tratados en sus escuelas y se les otorgue lo indispensable para su enseñanza.
Dos personas afirmaron que en las escuelas donde acuden sus pequeños, ubicadas en las comunidades de Santa María Atarasquillo y San Miguel Ameyalco, no se les cobró cuota y tuvieron un trato digno y han escuchado buenos comentarios de las instituciones.
Problemática
En contraparte, dos personas expresaron estar en contra de las llamadas cuotas, advirtiendo que ello sólo empodera a las instituciones y perjudica al bolsillo de los padres, tomando en cuenta que lo que perciben en sus empleos es poco en comparación con lo que tienen que pagar de inscripción, útiles escolares y uniformes.
En tanto, otras dos personas indicaron que su problema no era relacionado con cuotas escolares, sino con los cambios de instituciones o de turno.
 
Padres, acostumbrados a aportaciones voluntarias
Para padres de familia de buena parte de municipios del norponiente del valle de México ya es una generalidad el pagar cuotas en las escuelas de sus hijos “lo mismo desde el nivel preescolar hasta la secundaria”.
Algunos de ellos, consultados al respecto, mencionaron que por lo general el pago de estos cobros es obligatorio en primarias y secundarias públicas, lo mismo que en algunos jardines de niños, también públicos.
Celia Gómez, madre de familia de la escuela primaria Carmen Serdán en Coacalco, señaló que en su casa ya hasta se acostumbraron al pago de cuotas “tanto con las que les cobraban a mis hijos, como las que ahora deben de cubrirse para que mis nietos estudien”.
Esteban Arriola, cuyo hijo asiste a la secundaria Josué Mirlo en Ecatepec, se quejó de que lo peor es que esas mismas escuelas no ofrecen facilidades “y el pago, que se debe entregar por completo, sí queda condicionado a la entrega de boletas o la reinscripción de los niños”.
Graciela Mandujano de Tultitlán, a donde sus hijos asisten al kinder Gabriela Mistral, reconoce que si bien las cuotas no llegan a ser tan altas en las escuelas de preescolar “el gasto aumenta cuando habemos familias con muchos hijos y contar los útiles y uniformes”.
Por su parte, la señora Delfina García, que tiene a sus nietos en la primaria Justo Sierra de Tlalnepantla, es de la idea de que “si las cuotas van a terminar siendo requisito que al menos se puedan pagar en partes”.

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