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Bajo rendimiento escolar, o nulo acceso a educación

La Secretaría de Educación del gobierno estatal, impulsa las becas para evitar la deserción escolar; por otra parte, el gobierno municipal realiza un censo de niños en situación de calle, pues a la fecha no se tiene.
Sin competencias necesarias
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia en México (Unicef), enfatiza que la educación y el trabajo infantil interactúan de forma profunda. El trabajo puede mantener a los niños alejados de la escuela; mientras que la educación de baja calidad conduce, a menudo, a que los niños y las niñas abandonen la escuela y se pongan a trabajar a edad temprana.
La Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de México, que encabeza Elizabeth Vilchis, asume el reto de privilegiar la educación de calidad, evitar la deserción escolar e impulsar becas para la permanencia, lo cual es una labor permanente que se intensifica previo al receso escolar.
En su informe sobre los retos de la niñez en México, dado a conocer en mayo de este año, Unicef considera que en nuestro país más de cuatro millones de niños están fuera de la escuela. A esto se agrega que más de 600 mil podrían dejarla si no se crean estrategias para evitarlo.
Detalla una serie de efectos negativos que produce el trabajo infantil en la educación de la niñez, ya que absorbe con frecuencia, tanto tiempo que imposibilita la asistencia a la escuela.
El trabajo deja a los niños tan exhaustos que éstos carecen de la energía necesaria para asistir a la escuela o no pueden estudiar con suficiente rendimiento cuando están en la clase; algunas ocupaciones, especialmente las labores agrícolas estacionales, generan la pérdida de numerosos días de clase incluso de quienes están escolarizados; el ambiente social del trabajo contribuye a socavar a veces el valor que conceden a la educación, algo a lo que son especialmente susceptibles los niños de la calle; los menores de edad maltratados en el lugar de trabajo quedan a veces tan traumatizados que no pueden concentrarse en las tareas escolares.
Como consecuencia del trabajo infantil tienen poco o ningún acceso a la educación, entrarán a la edad adulta careciendo de las competencias necesarias para obtener un trabajo decente, lo que los vuelve mucho más vulnerables al desempleo o a empleos de baja productividad e inestables a lo largo de toda su vida activa.
Contrario a ello, cuando se mejoran los niveles de educación, se espera que en la vida adulta, los salarios sean mejores y se dependa en menor medida de las pensiones estatales, aumenta el ahorro, se reducen los índices de criminalidad, crece la participación política, evoluciona el cuidado de la salud y se eleva la esperanza de vida.
Este efecto positivo es el que se busca crear en los planteles públicos y privados de la entidad, por ello, se motiva a los padres de familia a no ceder en la educación de sus hijos, a buscar diversas estrategias que permitan su permanencia en las escuelas.
Toluca, sin padrón
A pesar de que se observa cada vez más a menores de edad trabajando en las calles, sobre todo en cruceros viales, no existe un padrón actual y detallado de cuántos niños y niñas venden dulces, realizan actos de malabarismo o piden limosna, y del total, cuántos en verdad son del municipio de Toluca, informó la titular del Departamento de Servicios Jurídicos y Protección al Menor del Sistema Municipal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), Iraís Jazmín Brito Mendieta.

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