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Derechos, pero no tanto

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Exigimos, nos indignamos, nos manifestamos y amenazamos, todo para que las cosas cambien y los que están en la ilegalidad se apeguen a las normas… Siempre y cuando no afecten nuestro círculo rojo.


Exigimos, nos indignamos, nos manifestamos y hasta amenazamos, todo para que las cosas cambien y aquellos que están en la ilegalidad se apeguen a las normas o sufran las consecuencias. Bueno siempre y cuando, también, no afecten a nuestro círculo rojo que incluye cuñados, compadres, primos en segundo grado y “brothers” de la infancia…Claro que el ejemplo es la manifestación de taxistas este martes en la capital mexiquense, o sea como decía mi sacrosanto padre “ya te lo entendí, pero no te lo firmo”. Sí que exista más seguridad, sí protestamos por asaltos, robos y agresiones, pero al momento de que se ponen en marcha programas de solución de inmediato brincan para decirle a la autoridad que sí, pero que no. Que está bien se aplique mano dura, pero pues también hay que darle chance a aquellos que andan un poco “chuecos”. Así de contradictorios nos volvemos. ¿Que existe una razón? Claro, la situación es que no siempre beneficia al que más lo necesita, y aquí va otra historia…Líderes chiquitos y grandotes con intereses propios, son quienes mueven las cosas a su manera y obvio para su beneficio…Entonces, estamos de acuerdo en el reordenamiento, pero nada más un poquito, porque bueno, una cosa es que el gobierno tenga la razón, pero afectar al compadre es como ofender al eterno.
 
La rabadilla del Pollo
Pollos en el tejado me dicen que de plano el que se encarga de distribuir a vendedores de temporada en el primer cuadro de la capital se ha descarado y se estaciona, sin el menor rubor o preocupación, en Allende e Hidalgo…Antes por lo menos fingía que se preocupaba, hoy las cosas han cambiado e infringe reglamentos con naturalidad asombrosa…Eso sí, debo reconocer que, quizás sí le afecte el qué dirán, pues hace la finta de que se le ponchó una llanta y tarda en cambiarla unas seis horas…Lo prometo, me han dado ganas de bajar del auto y ayudarle a ese “buen hombre” que tiene la mala suerte de que se le pinche la misma llanta, en el mismo lugar y en los mismos horarios…Cierro pico. Shalom.