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Sigue presente el estrés postraumático del 19-S

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Después de los movimientos telúricos, los ciudadanos experimentan diferentes niveles de angustia, basada en experiencias por el desastre


La ansiedad y los miedos entre la población, generados a partir del sismo del pasado 19 de septiembre, resurgieron con el sismo del pasado viernes 23 de febrero y sus respectivas réplicas, como la registrada la madrugada de este lunes, situación que hasta cierto punto es normal, así lo señala la psicóloga Ivonne Guerrero Minutti, especialista en área clínica.
El sismo que cimbró el año pasado, de manera importante, a la Ciudad de México y a varias entidades de la República, entre ellas el Estado de México, trajo al presente el recuerdo del temblor de 1985, pero para muchas generaciones, lo ocurrido el pasado 19 de septiembre de 2018, fue la primer experiencia de un sismo de tan importantes dimensiones.
Estos sucesos naturales, explica la especialista de la Universidad Autónoma del Estado de México suelen provocar estrés postraumático en la mayoría de las personas, los cuales, después de un determinado tiempo tienden a disminuir y desaparecer, aunque también hay casos que requieren de ayuda especializada, para contrarrestarlo.
El estrés postraumático, que generan este tipo de situaciones, señala la psicóloga, no es algo que dure para siempre, ya que conforme pase el tiempo, disminuye, pero puede considerarse como un trastorno, si rebasa los seis meses.
Después el sismo ocurrido el 19 de septiembre, señaló que todavía se encuentra dentro de lo normal, que la mayoría de las personas sientan angustia y ansiedad, pero si pasan los seis meses y alguna persona todavía siente estos síntomas, es indicativo, de que se trata de un trastorno.
Reiteró que es normal sentir miedo y angustia durante los meses posteriores al acontecimiento, siempre y cuando las personas sean funcionales, en ciertas áreas.
“No sería normal, si hoy pasa el evento y el día de mañana o después de una semana, no se quiere ir a trabajar”, ejemplificó o en el caso de los niños o adolescentes, que no quieran ir a la escuela.
Manifestó que, en ocasiones los servicios de salud pública no atienden de manera inmediata este tipo de afectaciones de carácter mental, las cuales deberían ser atendidas de manera prioritaria, ya que una enfermedad así, incapacita a las personas para realizar sus labores.
Sugiere que las empresas deben tener en consideración la atención fisiológica, como psicológica de sus empleados, para que reciban atención, ante cualquier tipo de evento y no sólo para sismos.